
UN PILAR PARA LA VIDA
¿QUÉ ES EL DERECHO HUMANO AL AMBIENTE SANO?
Todas las personas en todas partes del mundo tienen derecho a un ambiente limpio, sano y sostenible. Su reconocimiento universal es un pilar para la vida y la dignidad y es necesario para el bienestar y el disfrute de otros derechos humanos de las generaciones presentes y futuras.
El derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible es un derecho compuesto por elementos sustantivos y procedimentales interrelacionados entre sí. Los elementos sustantivos, es decir, lo que este derecho protege, son: un aire limpio, un clima seguro, agua suficiente y segura, biodiversidad y ecosistemas sanos, alimentos sanos y sostenibles y un ambiente libre de tóxicos. Los elementos procedimentales, es decir, los procesos que sirven para proteger este derecho, son: acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia.
Aunque el derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible es el derecho humano universal más reciente reconocido por la Asamblea General de la ONU, en 2022, su conceptualización tiene una historia de más de cinco décadas. Muchos países, legislaciones y tratados ya reconocían este derecho, pero su materialización como derecho universal es un parteaguas para sentar bases para todas y todos. Más aún ahora que el planeta atraviesa una triple crisis marcada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación tóxica que significan una amenaza a los derechos humanos de todas las personas, en especial, de aquellas en algún grado de vulnerabilidad.


En el primer informe de la relatora especial de Naciones Unidas sobre el derecho a un ambiente sano, Astrid Puentes Riaño, se realiza un análisis del panorama actual tras su reconocimiento.
Dado que el derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible es de naturaleza compuesta, con el tiempo, su conceptualización ha evolucionado. A pesar de que su reconocimiento y alcance puede variar entre países y regiones, existen elementos sustantivos y procedimentales que permiten definir y comprender este derecho.
Además de ser derechos humanos reconocidos, el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia son tres pilares fundamentales del derecho a un ambiente limpio, sano y sostenible, tal y como establece el principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.
A continuación, te explicamos:
LOS ELEMENTOS SUSTANTIVOS
Aire limpio
Todas las personas necesitamos respirar aire puro, no contaminado. A pesar de su importancia, no se ha atendido de forma debida. La contaminación del aire cobra millones de vidas al año, empeora la calidad de vida y se ha considerado el segundo factor de riesgo de muerte. Conoce sobre acciones prioritarias para respirar aire limpio.
Clima seguro
El cambio climático es una amenaza para el bienestar de los seres humanos y la salud del planeta, de ahí la importancia de tener un clima sin riesgos. Los efectos del cambio climático se reconocen ya desde hace tiempo y cada vez restringen más los derechos humanos. Todas las personas sentimos los efectos del cambio climático, sin embargo, las desigualdades hacen que los que menos han aportado a esta situación sufran las consecuencias de forma mucho más desproporcionada.
Agua potable y suficiente
En la actualidad, la mitad de la población mundial carece de un acceso adecuado al agua potable, el saneamiento y la higiene. En 2021, el número de personas que vivían en países donde escaseaba el agua alcanzó los 2.000 millones como consecuencia del cambio climático. Conoce sobre los derechos humanos y la crisis mundial del agua.
Alimentos Sanos y Sostenibles
Para que la alimentación sea sana y sostenible, los alimentos se deben producir sin perjudicar el ambiente y la salud humana, además de que se deben proteger los sistemas alimentarios. El cambio climático, los conflictos y las secuelas de la pandemia de COVID-19 han agravado la inseguridad alimentaria. Los Estados son cada vez más conscientes de que la seguridad alimentaria debe ser parte de las medidas relacionadas con el ambiente y el clima.
Entornos no tóxicos
Un ambiente sano supone el derecho de todos a disfrutar de entornos no tóxicos en los que vivir, estudiar, trabajar y jugar. Sin embargo, una de cada seis muertes prematuras se debe a la contaminación y las sustancias tóxicas. Ante el aumento de la demanda, el uso de químicos y otras sustancias tóxicas ha aumentado, a pesar del trabajo de Estados y regiones por la eliminación y prohibición de los tóxicos más dañinos.
Biodiversidad y ecosistemas sanos
Son fundamentales para la vida de todos los seres y esenciales para la alimentación humana, la medicina, las prácticas culturales y la vivienda, entre otras actividades, pero su pérdida está debilitando de forma significativa los derechos humanos, especialmente los de quienes dependen más directamente de ella, como los Pueblos Indígenas, las comunidades campesinas y pesqueras, y las comunidades afrodescendientes y otras de tipo rural.
LOS ELEMENTOS procedimentales
Acceso a la información
El derecho internacional de los derechos humanos reconoce que todas las personas tienen derecho a recabar, recibir y facilitar información. Gracias a la información, sabemos cómo los daños ambientales repercuten de modo distinto en cada persona y cada grupo en función de su situación de vulnerabilidad y qué medidas de protección pueden ser eficaces.
Participación pública
Los Estados deben prever y facilitar de forma proactiva la participación pública en el proceso de adopción de decisiones relacionadas con el ambiente y tener en cuenta las opiniones de la sociedad en ese proceso. Cuando la participación es efectiva, sin discriminación, considerando a personas que puedan verse vulneradas, los Estados y otros agentes pueden obtener información sobre las decisiones que afectan al ambiente y al clima, contribuyendo a evitar y resolver los conflictos.
Acceso a la justicia
Para que la justicia sea efectiva, los procesos han de ser sencillos, asequibles, accesibles y oportunos, y los Estados, las empresas y quienes incumplan las leyes ambientales, climáticas o de derechos humanos deben rendir cuentas. Los Estados deben facilitar el acceso.
Historia del reconocimiento del derecho humano a un ambiente sano (DHAS) en el mundo
La historia del reconocimiento del ambiente sano como un derecho universal comenzó hace más de cincuenta años y es la suma del esfuerzo y trabajo de miles de personas, de todo el mundo, de todos los ámbitos y de varias generaciones.
Fue reconocido en la Asamblea General de Naciones Unidas el 28 de julio de 2022 (Resolución 76/300), tras el reconocimiento en el Consejo de Derechos Humanos el 8 de octubre de 2021 (Resolución 48/13).
El primer momento en que hubo una declaración mundial sobre la importancia del ambiente para los seres humano, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, en Estocolmo. Allí, los Estados declararon que todas las personas tenían el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que les permitiera llevar una vida digna y gozar de bienestar.
La Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de la Comisión de Derechos Humanos nombró a Fatma Zohra Ksentini Relatora Especial sobre los derechos humanos y el medio ambiente para que realizara un estudio de tres años, que se aprobó en 1994.
SIGLO XXI
Fue a inicios de este siglo, que diferentes organismos comenzaron a aprobar diversas instrumentos que relacionaban el ambiente con los derechos humanos:
Se adoptó el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, en el que se reconocía la consideración que debía prestarse a la posible relación entre el ambiente y los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.
La Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó las resoluciones 2003/71 y 2005/60 relativas a los derechos humanos y el medio ambiente como parte del desarrollo sostenible.
El Consejo de Derechos Humanos aprobó en 2008 la resolución 7/23, la primera relativa a los derechos humanos y el cambio climático
El Consejo aprobó la resolución 16/11, la primera en materia de derechos humanos y medio ambiente.
El Consejo de Derechos Humanos en la resolución 19/10 nombró a una persona experta independiente para que determinara los vínculos entre los derechos humanos y el medio ambiente. Esto llevaría a la creación de la Relatoría sobre el derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible.
John Knox sería el primer experto independiente y luego Relator Especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos y el medio ambiente.
David R. Boyd sería el segundo Relator sobre los derechos humanos y el medio ambiente. Fue en su mandato que se reconocería el derecho al ambiente sano como derecho universal.
El derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible fue reconocido en el Consejo de Derechos Humanos (Resolución 48/13).
El derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible fue reconocido en la Asamblea General de Naciones Unidas (Resolución 76/300).
En la resolución 55/2, se prorrogó el mandato y se cambió la denominación a Relatoría Especial de la ONU sobre el derecho humano a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible.
Astrid Puentes Riaño inicia su mandato como relatora especial sobre el derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible. Su informe de inicio de mandato es una revisión del panorama actual de este derecho.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos se pronunció en su Opinión Consultiva 32/2025 sobre la emergencia climática que entre las obligaciones de los Estados se encuentra garantizar el derecho a un ambiente sano en el contexto de la emergencia climática.
La Corte Internacional de Justicia publicó su OC 2025/36 sobre cambio climático estableciendo que los Estado tienen la obligación de proteger el ambiente, incluyendo el sistema climático.
La Asamblea General de la ONU en su resolución A/80/263 respaldó la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia.
Trabajando por la implementación del derecho humano al ambiente sano
Principales retos para hacer realidad el derecho al ambiente sano
desarrollo insostenible
La tensión entre el modelo económico actual y las soluciones sistémicas y transformadoras necesarias para proteger a las personas y al planeta sigue obstaculizando la plena realización del derecho a un ambiente sano. Los marcos del comercio internacional pueden priorizar el sistema económico actual sin tener en cuenta las dimensiones ambientales y de derechos humanos de la triple crisis planetaria. A esto se suma la presión de empresas a nivel nacional e internacional, además de soluciones falsas, cayendo en prácticas como el greenwashing, maladaptación, manipulación yo desinformación.

Consecuencias de la triple crisis planetaria
Los efectos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ambiental están ocasionando pérdidas y daños cada vez mayores, agravando la pobreza, las desigualdades y los conflictos, y afectando de manera desproporcionada a las personas y comunidades en situaciones de vulnerabilidad, lo que repercute seriamente en el disfrute de los derechos humanos
Debilidad del Estado de Derecho
Los marcos jurídicos ambientales actuales se centran sobre todo en la gestión y aprovechamiento de los recursos naturales, sin tener en cuenta los límites planetarios ni los derechos humanos existentes y reconocidos.
El estado de derecho ambiental implica un sistema de gobernanza en el que todas las personas, físicas y jurídicas, públicas y privadas, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual, se aplican con independencia y son compatibles con los derechos humanos.
Ante un mundo cambiante, pero igualmente guiado por una economía de consumo, procurar mantener un ambiente sano es un reto debido a diferentes agravantes:
Debilitamiento de las políticas, los marcos jurídicos y las instituciones
En algunos países las políticas y los marcos jurídicos e institucionales se están debilitando mediante la reducción de controles y mecanismos de supervisión de las industrias extractivas, la desregulación de sectores con impactos ambientales significativos y recortes en los presupuestos destinados a la protección ambiental. Esto, bajo el argumento de que necesitan atraer inversión extranjera, reducir el gasto público o impulsar el crecimiento económico.
Limitaciones al acceso a la información, la participación y la justicia
En la práctica, el acceso a estos tres pilares es difícil debido a los costos, desigualdades sistémicas, barreras lingüísticas y procesos complejos y largos, entre otros factores. En algunos casos, además, se impone a las personas y comunidades interesadas cargas excesivas como pruebas científicas complejas para demostrar los daños.
Guerra, conflictos y actividades ilegales
Se relacionan con el aumento de la deforestación, la pérdida de ecosistemas y biodiversidad, la contaminación y las emisiones climáticas, y las violaciones del derecho a un ambiente sano y de otros derechos humanos, por ejemplo, a la vida, la salud y la alimentación.
Aumento del riesgo para las personas defensoras de derechos humanos y ambiente
Como la estigmatización, criminalización, amenazas y asesinatos, por la labor que realizan al proteger el ambiente,el clima y el territorio. A estos riesgos se suma el cierre de los espacios cívicos, que cada vez ocurre con más frecuencia. Quienes más riesgo tienen son las mujeres y las niñas, los Pueblos Indígenas, las y los jóvenes, las personas defensoras de los derechos humanos y del ambiente y las y los periodistas.
Mapa del reconocimiento del ambiente sano
¿Por qué es importante proteger el derecho humano al ambiente sano?
El derecho al ambiente sano es la posibilidad de respirar aire limpio, de servir alimentos saludables en nuestras mesas, de que lo que nos rodee esté sano y en equilibrio. Un ambiente sano garantiza la vida y dignidad de las generaciones presentes y futuras.
Por ello, es importante que los Estados, las empresas y organismos internacionales cumplan con el derecho internacional y protejan los elementos que constituyen a este derecho humano. En el informe sobre el panorama del derecho al ambiente sano, la relatora Astrid Puentes señala una serie de recomendaciones para hacer cumplir este derecho.
Conocer las historias de las personas que protegen este derecho, desde sus comunidades, es una forma de lograr inspiración.
Te recomendamos Voces por el derecho a un ambiente sano, un pódcast para escuchar a quienes están en la primera línea tomando acciones para proteger el ambiente.



PODCAST

En este podcast, invitamos a voces de todo el mundo para hablar acerca de cómo viven y ejercen su derecho humano a un ambiente limpio, sano y sostenible. Lo que han aprendido en el camino, sus victorias, los obstáculos y lo que les motiva a mantener la esperanza.

“Perdamos el miedo y usemos las herramientas que tenemos. Es tiempo de implementar el derecho al ambiente sano de manera colectiva y colaborativa”.
– Astrid Puentes Riaño
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